SANTUARIOS CATOLICOS DE LA DIVINA MISERICORDIA, DEL AMOR MISERICORDIOSO, DE JESUS MISERICORDIOSO

 
Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia-Lagiewniki (Polonia)
En la ciudad de Cracovia en la colina de Lagiewniki, están el Santuario de la Divina Misericordia, antigua capilla del Convento de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, y la Basílica, bendecida por el Papa Juan Pablo II en 2002. Allí están el cuadro de Jesús Misericordioso y las reliquias de Santa Faustina Kowalska, autora del libro "Diario. La Divina Misericordia en mi alma", a quien el Papa Juan Pablo II llamó apóstol de la Divina Misericordia, que vivió y murió en el Convento.

Como se ha dicho, el Papa Juan Pablo II, cuando era joven y trabajaba en unas canteras de la fábrica Solvay, pasaba junto al Santuario todos los días.

En el año 2002 Juan Pablo II volvió a Cracovia, la ciudad en la que también fue Arzobispo, y consagró la nueva Basílica de la Divina Misericordia, construida junto al Santuario y al Convento. Junto a ella se ha proyectado también una Casa de Retiro, una Casa del Peregrino y aparcamientos. Estas son palabras del Papa: "En este santuario encomiendo hoy solemnemente el mundo a la Misericordia Divina, y lo hago con el deseo ardiente de que el mensaje del amor misericordioso de Dios, proclamado desde aquí por Santa Faustina, llegue a todos los habitantes de la tierra y llene los corazones de esperanza" (Juan Pablo II, 17-8-2002).

En el Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia de 2003, el Santo Padre tuvo un recuerdo para los reunidos en torno a este Santuario. Dijo el Santo Padre desde el Vaticano, antes del Regina Coeli: "Hoy nos unimos en la oración con el santuario de la Misericordia divina en Lagiewniki, Cracovia, pidiendo las gracias necesarias para nosotros y para el mundo entero".

 
Santuario Nacional de la Divina Misericordia en Stockbridge, Massachusetts (Estados Unidos)
El Santuario, construido en piedra, está regido por la Congregación de los Padres Marianos de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. Esta Congregación fue fundada en 1673 por el Padre Estanislao Papczynski (Polonia). Los Padres Marianos llegaron a Stockbridge, Massachusetts, en 1943 para establecer allí un noviciado de la Congregación. A la difusión de la devoción a la Divina Misericordia en Estados Unidos contribuyó el Rev. P. José Jarzebowski, de la Congregación de los Padres Marianos de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, que tuvo conocimiento de los escritos de S. Faustina Kowalska a través del Rev. P. Miguel Sopocko, confesor de S. Faustina. El Santuario fue construido entre los años 1950 a 1960 en Eden Hill, Stockbridge. En 1996 recibió la designación de "Santuario Nacional de la Divina Misericordia" por la Conferencia Episcopal Católica de los Estados Unidos.

En el Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia del año 2002, acudieron al Santuario de la Divina Misericordia de Eden Hill, Stockbridge, unos 18.000 peregrinos por diferentes medios y en 260 autocares, y se contó con la presencia de Su Eminencia el Cardenal Franciszek Macharski, Arzobispo de Cracovia, Polonia, que celebró la Santa Misa y pronunció la homilía de ese Domingo. Todos los años en el Segundo Domingo de Pascua se celebra la fiesta de la Divina Misericordia con gran afluencia de fieles. En el año 2003 la Santa Misa fue celebrada por Mons. Thomas L. Dupre, Obispo de Springfield, y el número de peregrinos superó los 20.000. En el Domingo de la Divina Misericordia de 2004, presidió la Santa Misa Mons. Elliott Thomas, Obispo jubilado de las Islas Vírgenes.( www.marianos.net/santuario.html , en español e inglés )

 
Santuario del Amor Misericordioso en Collevalenza (Italia)
El Santuario del Amor Misericordioso de Collevalenza (06050 Collevalenza, PG, Italia), cerca de Todi, es muy visitado por los peregrinos y entre ellos ha estado el Papa Juan Pablo II.

"Recuerdo con emoción la peregrinación que tuve la alegría de realizar, hace veinte años, al Santuario del Amor Misericordioso de Collevalenza. Fue mi primer viaje apostólico después del atentado del 13 de mayo en la plaza de San Pedro. ...... Del Corazón traspasado del Redentor brota la fuente infinita del amor misericordioso. Dios es 'rico en misericordia'. Que toda vuestra existencia sea un canto a este sublime misterio de salvación. Haced que todos los que encontráis en vuestro  apostolado  diario sientan que el Padre  celestial  está siempre 'especialmente cercano al hombre, sobre todo  cuando  sufre, cuando está amenazado en el núcleo mismo de su existencia y de su dignidad' (Dives in misericordia)". (Juan Pablo II, 11-8-2001. Carta al Superior general de la Congregación de Hijos del Amor Misericordioso).

Este Santuario del Amor Misericordioso fue llevado adelante por la Venerable Madre Esperanza de Jesús (1893-1983), cuyo nombre en el siglo era María José Alhama y Valera, nacida en Santomera, Murcia, España, fundadora de las Congregaciones de religiosas y de religiosos del Amor Misericordioso, y cuyo mensaje puede resumirse en: "Ser signo de Amor y Misericordia en el mundo". ( www.collevalenza.it , en italiano, español y otros idiomas)

 
Santuario de la Divina Misericordia en Tocuila, Diócesis de Texcoco (México)
Este Santuario está situado en el valle de Teotihuacan a tan solo 60 Kms. de la Ciudad de México, y está regido por la Comunidad de Jesús.

El Santuario fue consagrado en 1999 por el Sr. Obispo de Texcoco D. Carlos Aguiar Retes, y Su Santidad Juan Pablo II envió su bendición apostólica a todos los fieles que participaron en la ceremonia de consagración, "extensiva a cuantos, confiando plenamente en la bondad de Dios que nos ama infinitamente y nos salva, visiten ese Santuario de la Divina Misericordia".

En el mismo lugar, la Comunidad de Jesús ha creado y dirige el “Centro  de Espiritualidad y Evangelización de la Divina Misericordia".

 
Santuario de la Divina Misericordia, Arquidiócesis de Puebla (México)
En la Arquidiócesis de Puebla hay el Santuario de la Divina Misericordia y también un Centro Internacional de difusión de la Divina Misericordia, y han recibido la bendición personal del Papa Juan Pablo II. Allí numerosos promotores profesan y proclaman, imploran y practican la Divina Misericordia, llevando este mensaje a parroquias de la diócesis y a otras parroquias más lejanas con la aprobación de sus respectivos Obispos. En el Domingo de la Divina Misericordia, Monseñor Rosendo Huesca Pacheco, Arzobispo de Puebla, celebró la Santa Misa a la que asistieron gran cantidad de fieles.

Dice el Sr. Arzobispo de Puebla: ”Dios se nos ha revelado en la Sagrada Escritura y en la Tradición de la Iglesia como un Dios misericordioso, y ha querido recordar a la humanidad esta gran verdad a través de Santa María Faustina Kowalska, a quien dijo: ‘Apóstol de Mi misericordia, proclama al mundo entero Mi misericordia insondable’ (Diario, 1142)” (Palabras de Monseñor Rosendo Huesca a la revista Fuente de Misericordia, Asociación de Auxiliares Marianos, Stockbridge, MA 01263, USA).

 
Santuario Arquidiocesano de la Divina Misericordia en Surco (Perú)
El Santuario, ubicado en el distrito de Surco, fue consagrado en 2000 por el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Mons. Juan Luis Cipriani Thorne, con la presencia del Arzobispo de Tarnow (Polonia), el Nuncio Apostólico y el Obispo de Chosica. Dijo el Sr. Arzobispo de Lima: "... al contemplar este templo, que es la casa de Dios, piense cada uno en el templo de su propio hogar, de su propia familia, que es la iglesia doméstica. Piensen si en sus casas preside esa imagen del Señor de la Divina Misericordia, ese crucifijo, esa imagen de María ...".

En el Santuario se ha colocado una reliquia de Santa Faustina Kowalska. Todos los años el Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia se realiza una procesión acompañando al Señor de la Divina Misericordia, a la que asiste mucha gente. En el año 2003 el Cardenal Mons. Juan Luis Cipriani celebró la Santa Misa en la fiesta de la Divina Misericordia y concelebraron los Obispos auxiliares de Lima Mons. Adriano Tomasi y Mons. José Antonio Eguren. En la homilía el Sr. Cardenal dijo: "Vamos a llevar este mensaje (de la Divina Misericordia) al mundo entero, pero teniéndolo primero en el corazón", y también invocó a la Virgen María, Madre de misericordia y Madre del Señor de la Divina Misericordia. Después de la Santa Misa, unas 65 hermandades de Lima y Callao participaron en la procesión que recorrió las principales calles de Surco. En el Domingo de la Divina Misericordia de 2004, en el Santuario Arquidiocesano de la Divina Misericordia, celebró la Santa Misa el Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne. Se puede ver biografía del Cardenal Juan Luis Cipriani. Mons. Cipriani nació en Lima (Perú) en 1943, estudió en Lima, Roma (Italia), Navarra (España), y fue ordenado sacerdote en Madrid (España). Posteriormente fue nombrado Obispo auxiliar de Ayacucho y luego Arzobispo de la Arquidiócesis de Ayacucho, donde reabrió el Seminario Mayor de Huamanga. En 1999 fue nombrado Arzobispo de Lima y Primado del Perú, y en 2001 Cardenal de la Iglesia Católica.

En el día de la Fiesta de la Divina Misericordia de 2005 (3 de Abril), el Arzobispado de Lima, publicó un comunicado de Mons. Cipriani, Cardenal - Arzobispo de Lima y Primado del Perú, en relación al fallecimiento del Papa Juan Pablo II, que comienza:
En la Víspera de la Fiesta de la Divina Misericordia, devoción muy querida por Su Santidad Juan Pablo II, Dios Padre ha querido convocarlo a su Reino. Ante su partida, y confortados por los signos de la bondad del Señor, invito a todos los fieles católicos y peruanos de buena voluntad a elevar sus oraciones por su eterno descanso. ...”.

En ese mismo día (3 de Abril) la Secretaría del Sr. Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani, comunicaba que el Señor Cardenal había sido convocado a la Ciudad del Vaticano, por el Decano del Colegio Cardenalicio, conforme a las Normas establecidas para la elección del Sucesor del Santo Padre.
(Se destacan las palabras del Cardenal Cipriani: “En la Víspera de la Fiesta de la Divina Misericordia, devoción muy querida por Su Santidad Juan Pablo II ... ”. Efectivamente, era una devoción muy querida por Juan Pablo II, quien instituyó esta Fiesta en el año 2000. El Papa Juan Pablo II falleció a las 21,37 horas (hora de la Ciudad del Vaticano, de Italia, de España, etc.) del Sábado 2 de abril de 2005, en la Víspera de la Fiesta de la Divina Misericordia. El Papa Juan Pablo II falleció al concluir la Santa Misa del Domingo de la Divina Misericordia, celebrada en la tarde–noche del Sábado, en polaco, en su habitación, presidida por Mons. Dziwisz, con la participación del Cardenal Marian Jaworski, el Arzobispo Stanislaw Rylko, y Monseñor Mieczyslaw Mokrzycki).

Igualmente se celebró la fiesta de la Divina Misericordia en el Santuario de Santiago de Surco en años posteriores, con celebración de la Santa Misa y procesión por los alrededores del Santuario.

 
Santuario de la Divina Misericordia, iglesia del Santo Spirito in Sassia, Roma
La iglesia del Santo Spirito in Sassia está en la ciudad de Roma, a unos 500 metros de la Plaza de San Pedro. En esta iglesia construida en el siglo XVI, y que guarda una reliquia de Santa Faustina Kowalska, está el Centro de Espiritualidad de la Divina Misericordia instituido por el Santo Padre, con actividades de formación y difusión del culto a la Divina Misericordia principalmente en la diócesis de Roma y en Italia. Desde 1994 la iglesia del Santo Spirito es Santuario de la Divina Misericordia. En 1995 el Santo Padre bendijo la imagen de Jesús Misericordioso que allí se venera.

En el Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia de 2002, antes del rezo del Regina Coeli, el Papa Juan Pablo II envió un saludo a los numerosos fieles que se habían reunido en esta iglesia próxima al Vaticano para celebrar el Domingo de la Misericordia Divina. El Santo Padre expresó su agradecimiento al Cardenal Fiorenzo Angelini que había celebrado la Santa Misa y exhortó a todos a "ser siempre y en todo lugar apóstoles del amor misericordioso".

En el Domingo de la Misericordia Divina de 2003, después del Regina Caeli desde el Vaticano el Santo Padre Juan Pablo II también tuvo un recuerdo para todas las personas reunidas en torno a esta iglesia del Espíritu Santo: "Saludo, asimismo, a los sacerdotes, a las religiosas y a los fieles que animan el Centro de espiritualidad de la Misericordia divina, activo ya desde hace diez años en Roma, en la iglesia del Espíritu Santo en Sassia". ( www.divinamisericordia.it , en italiano ).

En 2007, estas son palabras del Papa Benedicto XVI después del Regina Caeli: "Saludo, finalmente, a los peregrinos de lengua italiana, en especial a los fieles que, con ocasión del Domingo de la Divina Misericordia, se han dado cita en la iglesia de Santo Spirito in Sassia y han venido aquí para la oración del Regina Caeli. Aliento la obra de tal Centro de espiritualidad e invoco sobre él la celeste protección de Santa Faustina Kowalska y del Siervo de Dios Juan Pablo II ...".

En 2008 se celebró en Roma un Congreso Apostólico Mundial sobre la Divina Misericordia, del 2 al 6 de Abril, con participación de numerosos Cardenales, Arzobispos y Obispos, y delegados y participantes de muchos paises. El Congreso tuvo lugar en el Santuario de la Divina Misericordia, Iglesia del Espíritu Santo in Sassia, Roma.

   
Santuario de la Divina Misericordia en Madrid (España)
El Domingo 27 de febrero de 2005, después de presidir la celebración de la Santa Misa, el Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid, Mons. Antonio María Rouco Varela, bendijo y entronizó el cuadro de Jesús de la Divina Misericordia.

El cuadro está situado en la capilla lateral, al lado del Sagrario. Al otro lado del cuadro de Jesús de la Divina Misericordia, está el cuadro de la Virgen María, Madre de Misericordia, y también un cuadro de Santa Faustina.

El Santuario de la Divina Misericordia, sito en la Parroquia Virgen del Mar, se encuentra en la calle Peones, en el barrio de San Blas de Madrid (estación de Metro de San Blas), y en los locales del Santuario está el Centro del Apostolado de la Divina Misericordia, teléfono 913242366. En la fachada del Santuario hay también un cuadro de Jesús de la Divina Misericordia. (E-mail: divinamisericordia@comjesus.org).

 

 

Fotografías del Santuario de la Divina Misericordia de Madrid

El Párroco de Virgen del Mar, Santuario de la Divina Misericordia de Madrid, es el P. Diego Martínez Linares, que es asimismo Presidente del Movimiento Apostólico de la Divina Misericordia de Madrid, y autor del libro "El rostro misericordioso de Dios" (Madrid, 2001) sobre la espiritualidad de la Divina Misericordia.
El P. Diego es también Superior General de la Comunidad Misionera que rige el Santuario de la Divina Misericordia de Tocuila, Diócesis de Texcoco (México).
(E-mail: dmartinezl@planalfa.es )
 
 
Santuario de Santa Lucía y Divina Misericordia, en Caserta (Italia)
Cada año, en el Segundo Domingo de Pascua, solemnidad de la Divina Misericordia, acuden al Santuario mas de 6.000 personas.

Para que puedan asistir todos, ese Domingo la Santa Misa se celebra en un Altar al aire libre, y es concelebrada por el Rector del Santuario y numerosos sacerdotes.

 
Santuario de la Divina Misericordia en Murcia (España)
Este Santuario ha sido erigido en la que es y sigue siendo Parroquia de Santo Tomás de Aquino, cerca del Campus Universitario de la Ciudad de Murcia. El 29 de Enero de 2006, el Sr. Obispo D. Juan Antonio Reig Plá bendijo el templo como Santuario de la Divina Misericordia. También bendijo un gran cuadro del Cristo de la Divina Misericordia situado en el centro, y dos cuadros situados a los lados, uno de la Virgen Madre del Amor Hermoso y otro de Santo Tomás de Aquino.
   

   
Santuario de Jesús Misericordioso en Buenos Aires (Argentina)
   
La República Argentina tuvo un apóstol de la Misericordia en la persona del Rev. P. Víctor Vincens. Fue gracias a su esfuerzo y fe inquebrantables que se dio impulso a la Devoción, y se levantó el Santuario a Jesús Misericordioso sito en la calle Pedro Ignacio Rivera 4591, Buenos Aires. En el Santuario hay una pequeña reliquia de Santa Faustina Kowalska. (Santuario: www.jesus-misericordioso.org )
   
Fiesta de la Fiesta de la Divina Misericordia 2006 en el Santuario de Jesús Misericordioso en Villa Urquiza, Buenos Aires, Argentina.
   

Fotografía de otro día, en el interior del Santuario de Jesús Misericordioso.
(Fotografía de http://encuentrodeoracionyfe.blogspot.com)

   

   
Centro Arquidiocesano de la Divina Misericordia en Panamá
   

Centro de la Divina Misericordia en Paitilla, Ciudad de Panamá (Panamá).
Parroquia de San Mateo Apóstol, Centro de la Divina Misericordia y María Rosa Mística, ubicado en la iglesia del antiguo Colegio de las Esclavas.
(Fotografía de www.laestrella.com.pa)

   
   
Paitilla y Punta Paitilla, en Ciudad de Panamá, con sus altas edificaciones.
Se ha marcado con una "X" el Centro Arquidiocesano de la Divina Misericordia.
En la parte más alejada de la fotografía, se puede ver el Océano Pacífico.
(Al ver desde España esta fotografía del Océano Pacífico, nos ha recordado el viaje de Cristóbal Colón, que trataba de llegar a Asia, pero encontró América. En 1492 Cristóbal Colón no sabía que existía América, y al llegar a las islas Bahamas y América Central, pensaba que había llegado a Asia. El Océano Pacífico también nos ha recordado el viaje del misionero español San Francisco Javier, tratando de llegar a Japón y China por otra ruta. Se puede ver:
www.reina-isabel-de-castilla.info/san-francisco-javier.htm )
(La fotografía de Paitilla se ha tomado de
http://foros.latinol.com/pa/... )
   
   

   
¿Qué es un santuario?
A continuación se transcriben los cánones 1230 a 1234 del Código de Derecho Canónico, que se refieren a los santuarios:
"Capítulo III. De los santuarios
Can. 1230
Con el nombre de santuario se designa una iglesia u otro lugar sagrado al que, por un motivo peculiar de piedad, acuden en peregrinación numerosos fieles, con aprobación del Ordinario del lugar.
Can. 1231
Se requiere la aprobación de la Conferencia Episcopal para que un santuario pueda llamarse nacional; y la aprobación de la Santa Sede, para que se le denomine internacional.
Can. 1232
§ 1. Corresponde al Ordinario del lugar aprobar los estatutos de un santuario diocesano; a la Conferencia Episcopal, los de un santuario nacional; y sólo a la Santa Sede los de un santuario internacional.
§ 2. En los estatutos se han de determinar sobre todo el fin, la autoridad del rector, y el dominio y administración de los bienes.
Can. 1233
Se pueden conceder determinados privilegios a los santuarios cuando así lo aconsejen las circunstancias del lugar, la concurrencia de peregrinos y, sobre todo, el bien de los fieles.
Can. 1234
§ 1. En los santuarios se debe proporcionar abundantemente a los fieles los medios de salvación, predicando con diligencia la palabra de Dios y fomentando con esmero la vida litúrgica principalmente mediante la celebración de la Eucaristía y de la penitencia, y practicando también otras formas aprobadas de piedad popular.
§ 2. En los santuarios o en lugares adyacentes, consérvense visiblemente y custódiense con seguridad los exvotos de arte popular y de piedad".
 


Sobre los santuarios, se transcriben además algunos párrafos del documento del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, de fecha 8 de mayo de 1999:

 "Es preciso subrayar la importancia del ministerio de los sacerdotes, de los religiosos y de las comunidades responsables de los santuarios y, por consiguiente, la importancia de una formación específica, adecuada al servicio que ellos deben prestar. Al mismo tiempo, hay que promover la aportación de laicos preparados para la labor de catequesis y evangelización vinculada a la vida de los santuarios, de modo que también en los santuarios se manifieste la riqueza de carismas y ministerios que el Espíritu Santo suscita en la Iglesia del Señor, y los peregrinos se beneficien del múltiple testimonio de los diversos agentes de la pastoral".

.................................

"Con frecuencia, el peregrino llega al santuario particularmente dispuesto a pedir la gracia del perdón, y hay que ayudarle a abrirse al Padre, «rico en misericordia (Ef 2,4)», en la verdad y en la libertad, con plena conciencia y responsabilidad, de modo que del encuentro de gracia brote una vida realmente nueva".

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"El santuario presta un valioso servicio a las Iglesias particulares, sobre todo cuidando de la proclamación de la Palabra de Dios y la celebración de los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía. Este servicio expresa y vivifica los vínculos históricos y espirituales que los santuarios tienen con las Iglesias en las que han surgido, y exige la plena inserción de la acción pastoral realizada por el santuario en la pastoral de los Obispos, con particular atención a lo que más atañe al «carisma» del lugar y al bien espiritual de los fieles que acuden a él en peregrinación.

 Bajo la guía del Obispo o de la Conferencia Episcopal, según los casos, los santuarios definen su identidad pastoral específica y su estructura organizativa, que debe expresarse en sus propios estatutos. Por lo demás, esta participación de los santuarios en la pastoral diocesana requiere que se atienda a la preparación específica de las personas y de las comunidades que deberán encargarse de ella".

 

 
II CONGRESO MUNDIAL DE PASTORAL DE PEREGRINACIONES Y SANTUARIOS
Santiago de Compostela
MENSAJE DE S.S. BENEDICTO XVI

A los Venerados Hermanos, Mons. Antonio Maria Vegliò, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, y Mons. Julián Barrio Barrio, Arzobispo de Santiago de Compostela

Con ocasión del II Congreso Mundial de Pastoral de Peregrinaciones y Santuarios, que se celebra en Santiago de Compostela del 27 al 30 de septiembre, deseo dirigiros mi cordial saludo, que hago extensivo a los venerados Hermanos en el Episcopado, a los miembros de la Delegación Fraterna, a los participantes en esta importante reunión y a las Autoridades civiles, que han colaborado en la preparación del Congreso. Expreso igualmente mi deferente saludo a Su Majestad el Rey de España, quien ha honrado esta iniciativa aceptando su Presidencia de Honor.

Bajo el lema: «Y entró para quedarse con ellos» (Lc 24, 29), tomadodel pasaje evangélico de los discípulos de Emaús, os disponéis a profundizar en la importancia de las peregrinaciones a los santuarios, en cuanto manifestación de vida cristiana y espacio de evangelización.

Con viva complacencia quisiera hacer llegar a los congresistas mi cercanía espiritual, que los aliente y acompañe en el ejercicio de una labor pastoral de tanto relieve en la vida eclesial. Yo mismo peregrinaré próximamente a la tumba del Apóstol Santiago, el «amigo del Señor», del mismo modo que he dirigido mis pasos hacia otros lugares del mundo, adonde acuden numerosos fieles con ferviente devoción.

A este respecto, desde el inicio de mi pontificado, he querido vivir mi ministerio de Sucesor de Pedro con los sentimientos del peregrino que recorre las vías del mundo con esperanza y sencillez, llevando en sus labios y en su corazón el mensaje salvador de Cristo Resucitado y confirmando en la fe a sus hermanos (cfr. Lc 22, 32).

Como signo explícito de esta misión, figura en mi escudo, entre otros elementos, la concha de peregrino.

En estos momentos históricos, en los que, con más fuerza si cabe, estamos llamados a evangelizar nuestro mundo, ha de resaltarse la riqueza que nos brinda la peregrinación a los santuarios. Ante todo, por su gran capacidad de convocatoria, reuniendo a un número creciente de peregrinos y turistas religiosos, algunos de los cuales se encuentran en complicadas situaciones humanas y espirituales, con cierta lejanía respecto a la vivencia de la fe y una débil pertenencia eclesial.

A todos ellos se dirige Cristo con amor y esperanza. El anhelo de felicidad que anida en el alma alcanza su respuesta en Él, y el dolor humano junto a Él tiene un sentido. Con su gracia, las causas más nobles hallan también su plena realización. Como Simeón se encontró con Cristo en el templo (cfr. Lc 2, 25-35), así también el peregrino ha de tener la oportunidad de descubrir al Señor en el santuario.

Con este fin, se procurará que los visitantes no olviden que los santuarios son ámbitos sagrados, para estar en ellos con devoción, respeto y decoro. De esta forma, la Palabra de Cristo, el Hijo de Dios vivo, podrá resonar con claridad, proclamándose íntegramente el acontecimiento de su muerte y resurrección, fundamento de nuestra fe. Hay que cuidar además, con singular esmero, la acogida del peregrino, dando realce, entre otros elementos, a la dignidad y belleza del santuario, imagen de la «morada de Dios con los hombres» (Ap 21, 3); los momentos y espacios de oración, tanto personales como comunitarios; la atención a las prácticas de piedad. De igual modo, nunca se insistirá bastante en que los santuarios sean faros de caridad, con incesante dedicación a los más desfavorecidos a través de obras concretas de solidaridad y misericordia y una constante disponibilidad a la escucha, favoreciendo en particular que los fieles puedan acercarse al sacramento de la Reconciliación y participar dignamente en la celebración eucarística, haciendo de ésta el centro y culmen de toda la acción pastoral de los santuarios.

Así se pondrá de manifiesto que la Eucaristía es, ciertamente, el alimento del peregrino, el «sacramento del Dios que no nos deja solos en el camino, sino que nos acompaña y nos indica la dirección» (Homilía en la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, 22 de mayo de 2008).

En efecto, a diferencia del vagabundo, cuyos pasos no tienen un destino final determinado, el peregrino siempre tiene una meta, aunque a veces no sea consciente explícitamente de ello. Y esta meta no es otra que el encuentro con Dios por medio de Cristo, en el que todas nuestras aspiraciones hallan su respuesta. Por esto, la celebración de la Eucaristía bien puede considerarse la culminación de la peregrinación.

Como «colaboradores de Dios» (1 Co 3, 9), exhorto a todos los que os dedicáis a esta hermosa misión a que, con vuestro cuidado pastoral, favorezcáis en los peregrinos el conocimiento y la imitación de Cristo, que sigue caminando con nosotros, iluminando nuestra vida con su Palabra y repartiéndonos el Pan de Vida en la Eucaristía. De este modo, la peregrinación al santuario será una ocasión propicia para que se vigorice en los que lo visitan el deseo de compartir con otros la maravillosa experiencia de saberse amados por Dios y ser enviados al mundo para dar testimonio de ese amor.

Con estos sentimientos, confío los frutos de este Congreso a la intercesión de María Santísima y de Santiago Apóstol, a la vez que dirijo mi oración a Jesucristo, «Camino, Verdad y Vida» (Jn 14, 6), al que presento a todos los que, peregrinando por la vida, van buscando su rostro:

Cristo Señor, peregrino de Emaús, que por amor te haces cercano a nosotros, aunque, a veces, el desaliento y la tristeza impidan que descubramos tu presencia.

Tú eres la llama que aviva nuestra fe.

Tú eres la luz que purifica nuestra esperanza.

Tú eres la fuerza que enciende nuestra caridad.

Enséñanos a reconocerte en la Palabra, en la casa y en la Mesa donde el Pan de Vida se reparte, en el servicio generoso al hermano que sufre.

Y cuando atardezca, ayúdanos, Señor, a decir: «Quédate con nosotros». Amén.

Imparto a todos la implorada Bendición Apostólica, prenda de copiosas gracias celestiales.

Vaticano, 8 de septiembre de 2010.

Benedictus PP. XVI

 

 

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